Cuando una persona inicia un proceso de adelgazamiento, es habitual fijarse únicamente en el número que marca la báscula. Sin embargo, el peso corporal total no refleja de manera precisa los cambios reales que se producen en el cuerpo. Comprender la diferencia entre pérdida de peso y pérdida de grasa es esencial para lograr resultados sostenibles y saludables.

Desde la perspectiva de un nutricionista en Valencia, la educación nutricional basada en la fisiología corporal y en la evidencia científica actual es clave para lograr perdida de peso saludable que consiga evitar frustraciones, falsas expectativas y efectos rebote. En este artículo exploraremos los mecanismos fisiológicos detrás de la quema de grasa, cómo diferenciar los distintos tipos de pérdida de peso, y por qué herramientas como la bioimpedancia eléctrica son tan útiles para monitorizar los progresos reales.

1. ¿Qué es realmente “perder peso”?

El peso corporal es la suma de varios compartimentos: agua, masa muscular, grasa corporal, masa ósea y contenido gastrointestinal. Por tanto, cuando el peso disminuye en la báscula, no siempre significa que se haya reducido la grasa. De hecho, en las primeras semanas de una dieta hipocalórica, la mayor parte de la pérdida proviene de agua y glucógeno muscular.

El glucógeno es la forma en que el cuerpo almacena carbohidratos. Cada gramo de glucógeno se asocia a unos 3-4 gramos de agua. Al reducir la ingesta de carbohidratos o al aumentar el gasto energético, los depósitos de glucógeno se vacían, liberando agua y provocando una rápida bajada de peso. Sin embargo, este efecto es temporal: cuando se reintroducen los carbohidratos, el cuerpo repone el glucógeno y el peso vuelve a subir ligeramente.

2. La pérdida de grasa: el objetivo real

La pérdida de grasa corporal se produce cuando el cuerpo utiliza los lípidos almacenados en los adipocitos (células grasas) como fuente de energía. Este proceso ocurre de forma gradual y requiere mantener un déficit calórico sostenido, una adecuada distribución de macronutrientes y la práctica regular de ejercicio físico.

Desde el punto de vista fisiológico, cuando existe un déficit calórico, el cuerpo libera ácidos grasos de los triglicéridos almacenados. Estos ácidos grasos viajan por la sangre hasta los tejidos donde serán oxidados para producir energía. Este proceso, conocido como lipólisis, está regulado por diversas hormonas como la adrenalina, la noradrenalina y el glucagón.

La verdadera pérdida de grasa requiere tiempo, constancia y un enfoque integral. Las d

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nutriadmin David Sanchis , Nutricionista en valencia